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6 min lectura1 jun 2021

Transporte pesado: ¿hidrógeno o baterías eléctricas?

Novedades y tendencias | Vehículo eléctrico

Vehículos pesados de hidrógeno, ¿riesgo climático? La batalla entre la eficiencia energética de las baterías eléctricas y el hidrógeno verde.

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Que las nuevas formas de movilidad han llegado para quedarse ya no es una cuestión sorprendente. De hecho, los expertos subrayan al hidrógeno verde y las baterías eléctricas como el futuro del transporte mundial, pero aún así, hay muchas variables que revolucionan el discurso y generan polémica sobre la movilidad eléctrica del futuro.

Si bien es cierto que las baterías eléctricas han adelantado al hidrógeno en lo que a los vehículos ligeros se refiere, sobre todo por su alta eficiencia energética y coste reducido respecto a los primeros, el discurso cambia al hablar de transporte pesado debido a los bajos tiempos de recarga del hidrógeno verde.

La gran ventaja: los tiempos de recarga

La carga de un camión eléctrico asciende a aproximadamente 8 horas en las que el vehículo debe de estar parado, mientras que la media de carga para los vehículos de hidrógeno es de, únicamente, 5 minutos.

Esto supone un gran dilema para algunas compañías de transporte pesado y deja un gran margen de mejora para las baterías eléctricas. No obstante, el grupo de investigación Megawatt ofrece resultados esperanzadores con su prototipo de carga “Megawatt Charging System” (MCS) para vehículos pesados, que carga camiones eléctricos en tan sólo media hora.

El quid de la cuestión: la eficiencia energética

Si hablamos de eficiencia energética, nos encontramos ante unos datos que, sin ninguna duda, decantan la balanza hacia los vehículos de baterías eléctricas, puesto que su eficiencia desde que recogen la energía de fuentes renovables hasta que el coche está funcionando es, de mínimo, un 70%, ocasionando únicamente un 30% de pérdidas.

No pasa lo mismo con los camiones de hidrógeno, pues la optimización de la energía en este tipo de vehículos pesados es sólo del 30%, perdiendo la gran mayoría en el proceso de conversión de energía.

El hidrógeno verde se produce mediante la hidrólisis (proceso para generar hidrógeno y oxigeno mediante el agua a través de la electricidad). Y, como ya es sabido, cuantas más transformaciones de energía hay, más pérdidas se producen; por lo que desde el punto de vista energético es más eficiente transportar y utilizar directamente la electricidad que transformarla en hidrógeno.

Esta situación desventajosa deja en tela de juicio la viabilidad de los vehículos de hidrógeno, ya que perdiendo el 70% de la energía en el proceso de transformación, impactan de forma negativa en el objetivo europeo de aumentar la eficiencia energética.

Otro hándicap: el elevado precio del hidrógeno

Otro de los puntos flojos de los vehículos de hidrógeno es su precio. Mientras que la electricidad tiene un precio regulado por las tarifas establecidas, el hidrógeno llega a superar incluso a la gasolina puesto que requiere materiales escasos y caros para la reacción del proceso energético (como los catalizadores) y ello provoca que el precio de recargar hidrógeno sea elevado.

Además, una estación de repostaje de hidrógeno cuesta hasta diez veces más que una de recarga de alta potencia en corriente continua para coches eléctricos.

El problema ambiental del hidrógeno

El hidrógeno (H), normalmente encontrado en forma de gas (H2), es un elemento muy abundante en nuestro planeta y, si se trata de hidrógeno verde, es decir, extraído de energías renovables, se convierte en una fuente de energía neta.

Sin embargo, un estudio del PIK, el Instituto de Potsdam para la Investigación del Cambio Climático, pone en evidencia el riesgo climático que puede conllevar el hidrógeno. Hasta el CEO de Volkswagen, Herbert Diess, dice un NO rotundo al hidrógeno y pide que se escuche a la ciencia en un tweet reciente realizado a mediados de mayo.

El estudio subraya que un coche de hidrógeno requeriría 5 veces más energía que un coche eléctrico. Por lo cual, la popularización de turismos movidos por hidrógeno tendría, a día de hoy y a corto plazo, efectos negativos para el clima, puesto que requerirían cantidades mucho mayores de energía y ello conllevaría seguir dependiendo de la quema de combustibles fósiles. En este caso, hablaríamos de hidrógeno gris, cuyo proceso desprendería CO2 al efectuarse por extraerse de fuentes de energía no renovables.

El líder de la investigación reclama que los esfuerzos se centren en aquellos sectores en los que sí o sí sea necesario optar por el hidrógeno; es decir, en aquellos vehículos pesados y sectores donde la electricidad, a día de hoy, no sea una respuesta viable por razones logísticas, económicas y/o tecnológicas, como los aviones, barcos y trenes e incluso para la producción de acero.  

Ventajas y desventajas principales

En resumen, el hidrógeno verde es cero emisiones, ya que sólo emite vapor de agua, está disponible en cantidades infinitas mediante la electrólisis o hidrólisis, permite grandes autonomías (superiores a los 600 km) y repostajes rápidos (de entre 3 y 5 minutos) y no emitiría ningún ruido de motor, como los coches eléctricos actuales. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que presenta desventajas importantes como:

  • Menor eficiencia debido a las elevadas pérdidas de energía
  • Altamente inflamable
  • Costes elevados e infraestructura deficiente, ya que es muy caro de adquirir y mantener
  • Imposibilidad de utilizarlo directamente como fuente de energía, puesto que debe obtenerse a partir de recursos naturales como el agua con un elevado consumo de energía

Así pues, parece que todo apunta a que las baterías eléctricas se impondrán al hidrógeno, aunque al transporte pesado le falta un largo camino por recorrer. Sin embargo, ya se vislumbran los primeros vehículos pesados con baterías eléctricas más ligeras y autonomías de hasta 1000 km, como es el caso del nuevo camión de la americana Tesla, que verá la luz en 2022 y que sembrará un precedente para la autonomía de los camiones eléctricos.

Con todo esto, es obvio que existen diversos factores clave que, a lo largo de los próximos años, determinarán el rumbo que toma el sector de la movilidad eléctrica y sostenible.

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