¿Cómo de ecológico es tu coche eléctrico?
11 min lectura15 mar 2021

¿Cómo de ecológico es tu coche eléctrico?

Sostenibilidad | Vehículo eléctrico

Sin duda, el coche eléctrico es cero emisiones, más sostenible y ecológico y con menor impacto ambiental que cualquier coche de combustión.

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La realidad es que a día de hoy el vehículo eléctrico aún genera desconfianza, reticencia e incluso controversia por parte de la sociedad y algunos usuarios.

Que si tienen poca autonomía, que si son demasiado caros, que si no hay suficientes puntos de recarga, que si no tienen tanta potencia… muchas de estas afirmaciones son simples mitos que están muy lejos de ser ciertas.

Pero es que además hay quienes afirman que el vehículo eléctrico no es realmente sostenible ni ecológico ¡e incluso emite más emisiones que los vehículos de combustión!

Sin duda, son auténticas falsas afirmaciones sin fundamento que vamos a desmentir a rajatabla.


Motivos de la creciente demanda de vehículos eléctricos

Tesla, la marca nº1 en ventas de coches eléctricos a nivel europeo y mundial, tiene (bastante) más valor que sus nueve competidores siguientes.

Esto se debe, en parte, a la creciente demanda de vehículos eléctricos por parte de los usuarios y a una serie de normativas gubernamentales destinadas tanto a eliminar los motores de combustión tradicionales en la próxima década como a descarbonizar las economías de los países.

La razón del aumento de la demanda es, por una parte, económica. Aunque los mercados eléctricos de todo el mundo varían, por lo general es más barato utilizar un vehículo eléctrico que cualquier diésel o gasolina, a pesar de que su compra inicial sea algo más elevada.

Pero gran parte del atractivo de los coches eléctricos es su percibido bajo impacto en el medio ambiente. Sin embargo, hay una duda que aún persistente entre muchos escépticos del coche eléctrico: ¿realmente hasta qué punto es ecológico y sostenible?


El coche eléctrico es excelente para combatir la contaminación atmosférica

Aunque hay varias razones por las que los usuarios empiezan a preferir los vehículos eléctricos, las más discutidas son las emisiones de carbono y la contaminación atmosférica.

En cuanto al impacto climático, según la Comisión Europea, los vehículos con motor de combustión emiten, actualmente, alrededor del 30% de las emisiones de carbono de la UE (de las cuales el 72% provienen del transporte por carretera) y el 28% de las de Estados Unidos.

Además, ha surgido una gran preocupación por la salud de las personas que viven en ciudades con alta contaminación por el tráfico generado por los coches de combustión. De hecho, se calcula que, aproximadamente, 3,5 millones de muertes prematuras al año se deben a la contaminación atmosférica.

Así pues, en lo que respecta a la contaminación atmosférica local (como las partículas finas en suspensión o PM y el óxido de nitrógeno o NOx), los vehículos eléctricos son una victoria total, puesto que son cero emisiones.

Estas sustancias químicas son de corta duración en la atmósfera. Por eso, aunque una central eléctrica produjera energía de fuentes no renovables, la contaminación se emitiría fuera de los centros urbanos y, por tanto, causaría un daño mucho más reducido.

La situación es más matizada cuando se trata de la contaminación por carbono. Cuanto más limpia sea la central eléctrica, más limpio será el vehículo eléctrico. Pero incluso en este caso, no podemos comparar directamente las emisiones de una central eléctrica con las emisiones directas de un vehículo de combustión. Las emisiones directas de un vehículo eléctrico son nulas.

Lo que debemos valorar son las emisiones indirectas, que también existen en los coches de combustión (y en un porcentaje mucho mayor).

Las emisiones de un depósito de gasolina no se deben sólo a la gasolina quemada, sino también a las emisiones necesarias para la extracción del petróleo y las necesarias para transportarla hasta el vehículo.

Otro punto que hay que tener en cuenta es el efecto secundario de la producción de gasolina y gasóleo. Para alimentar los motores de combustión hay que utilizar petróleo. Y este proceso tiene un impacto significativo en el medio ambiente por sí mismo.

¿Sabías que un coche medio con motor de combustión quema alrededor de 17.000 litros de petróleo a lo largo de su vida?  

Cómo de ecológico es tu coche eléctrico depende del lugar donde vivas

Uno de los principales argumentos que se esgrimen contra los vehículos eléctricos es que no reducen las emisiones, sino que simplemente las trasladan. Si bien hay algo de verdad en este argumento, debemos tener en cuenta que:

Aún en el peor de los casos, el coche eléctrico sigue siendo más ecológico. Para ser más exactos, según el estudio de Transport & Environment, un coche eléctrico emite un 22% menos de CO2 que un diésel y un 28% menos que un gasolina (teniendo en cuenta electricidad que proviene de la quema de combustibles fósiles, tanto en la fabricación de la batería como de la energía utilizada durante su uso). Y, aún así, ¡ahorramos toneladas de CO2!

¡Pero es que en el mejor de los casos ahorramos un 80% de CO2! Y eso sin olvidar que un eléctrico no genera ni partículas finas en suspensión ni dióxido de nitrógeno (NO2) como las emitidas por los diésel, gravemente perjudiciales para nuestra salud.

Así pues, si vives en una zona que todavía depende en gran medida de los combustibles fósiles para su generación de energía (como podría ser un país como Polonia, que sigue generando el 78% de su energía a partir de fuentes de carbón o lignito), tu vehículo eléctrico será menos ecológico de lo que podría ser.

Sin embargo, en los países con una fuente de energía mixta o con un alto porcentaje de energías renovables, los vehículos eléctricos tienen un fuerte impacto positivo. Por ejemplo, un coche eléctrico en Noruega, país amigo de las energías renovables, es lo más parecido a cero emisiones.

No obstante, las emisiones producidas por la fabricación de un coche eléctrico en China, dominada por el carbón, son casi el doble que las del Reino Unido, que tiene fuentes de electricidad más limpias.

Avanzamos hacia una energía más verde y sostenible en todo el mundo

El cambio global hacia las energías renovables hará que esta preocupación sea irrelevante en un futuro próximo. En octubre de 2020, las energías renovables pasaron a ser más baratas que los combustibles fósiles, sin tener en cuenta las subvenciones.

Sin duda, esto dará un gran impulso a los países para que reajusten sus redes eléctricas y utilicen más fuentes de energía renovables, lo que ayudará a mitigar las preocupaciones en torno a las emisiones operativas de los coches eléctricos.

En cualquier caso, un coche eléctrico es, de media, un 39% más limpio que un motor de combustión.

Además, ciudades como Oslo han probado diferentes formas de reducir el tráfico de automóviles en sus centros urbanos. Como resultado, los esfuerzos han sido sumamente eficaces y han reducido considerablemente la contaminación ambiental.

El gran reto del coche eléctrico: fabricar baterías de forma más sostenible

Incluso en las peores condiciones, los coches eléctricos son más eficientes y ecológicos que sus homólogos de combustión. Pero, en general, los coches eléctricos (por ahora) son menos sostenibles de construir. Sin embargo, el uso de un vehículo eléctrico durante uno o dos años es más que suficiente para compensar este déficit.

Y precisamente el método de análisis Well to Wheel (del pozo de petróleo a la rueda) lo demuestra, ya que si bien la fabricación de un eléctrico lleva asociada un 15% más de emisiones de CO2 que un térmico (por la producción de la batería), esta diferencia queda compensada tras circular tan sólo 20.000km.

Dicho método tiene en cuenta el CO2 emitido tanto para extraer, transportar y procesar el crudo necesario para fabricar coches y producir gasolina y lubricantes para su uso, como el CO2 emitido al fabricar un eléctrico y en generar la electricidad que lo mueve.

El reciclaje de baterías de iones de litio será la clave

Así pues, uno de los mayores retos para los fabricantes de vehículos eléctricos está relacionado con las propias baterías, tanto en relación con el proceso de fabricación como de reciclaje.

La buena noticia es que se está avanzando rápidamente en el desarrollo de la minería ecológica del litio, que utiliza energía geotérmica y no produce carbono. También se está desarrollando el níquel verde, el aluminio y otros metales, además de la evolución de las actuales baterías de iones de litio hacia las prometedoras baterías de estado sólido o las baterías orgánicas de grafeno.

Pero lo mejor es que los gobiernos ya han identificado este reto.

La Unión Europea ha propuesto una medida que incluirá objetivos (y requisitos obligatorios) en relación al ciclo de vida de las baterías de los vehículos eléctricos para minimizar su impacto ambiental.

El objetivo es que los procesos de producción de dichas baterías sean significativamente más ecológicos y contribuyan así a cumplir los objetivos climáticos de descarbonización establecidos en la Ley Europea del Clima para combatir el cambio climático.

La medida propone que dichas baterías sean neutrales en carbono y reciclables en un alto porcentaje de sus materias primas para 2030 (para ser más concretos, en un 95% para el cobalto, un 70% para el litio, un 95% para el níquel y un 95% para el plomo).

Para llegar a dicho objetivo, la propuesta plantea:

  • A partir de 2024, todas aquellas baterías vendidas en Europa deberían declarar, de forma pública, su huella de carbono.

  • A partir de 2027 sería obligatorio declarar la cantidad de materias primas recicladas usadas para su producción. Y no sólo esto, sino que además Bruselas propone fijar 2027 como fecha límite para no permitir la venta de ninguna batería ni ningún coche eléctrico que no respete los límites de emisiones de CO2.

Y, por último, pero no menos importante, esta medida establece un marco para promover la reutilización de las baterías de vehículos eléctricos con el objetivo de darles una segunda vida, ya sean como sistemas de almacenamiento energético o bien formando parte de la red eléctrica como recursos energéticos.

Los avances están a la vuelta de la esquina

Varias empresas emergentes ya están trabajando en este reto. Por ejemplo, Redwood Materials está trabajando en un método innovador que combina la lixiviación y la hidrometalurgia para maximizar la recuperación de materiales de la batería.

La empresa afirma que su proceso puede recuperar entre el 95 y el 98% del níquel, el cobalto, el cobre, el aluminio y el grafito de una batería, y más del 80% del litio.

Otras empresas, como Li-Cycle, han trabajado en un proceso de lixiviación refinado que no produce aguas residuales.

Si los fabricantes de baterías sitúan el reciclaje en el centro de sus diseños, será posible reducir de forma significativa el número de materiales perjudiciales para el medio ambiente que se necesitan para fabricar los nuevos vehículos eléctricos.

Así pues, los vehículos eléctricos tienen retos reales por delante, pero pocos de ellos se deben a los propios coches. El cambio hacia las energías renovables ya ha comenzado, e incluso si vives en China los vehículos eléctricos seguirán siendo menos perjudiciales y, en última instancia, más baratos que comprar un coche nuevo con motor de combustión.

Sin embargo, para maximizar el potencial ecológico de los vehículos eléctricos y que sean 100% cero emisiones en todos sus procesos, hay que seguir trabajando para adoptar redes energéticas 100% sostenibles.

💙🔌 ¡Pásate al eléctrico!

Comprar un coche eléctrico, sin duda, tendrá un impacto medioambiental de por vida significativamente menor que cualquier compra de un nuevo motor de combustión. Reducirás tu huella de carbono y también ahorrarás dinero a largo plazo. ¡Y en Place to Plug estamos aquí para ayudarte! Nuestro objetivo es impulsar la movilidad eléctrica y el despliegue de infraestructura de recarga mediante nuestra solución todo-en-uno:

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