Mantenimiento del vehículo eléctrico
7 min lectura7 de noviembre de 2019

¿Cuál es el mantenimiento del vehículo eléctrico?

Esenciales del VE | Vehículo eléctrico

El mantenimiento del vehículo eléctrico resulta más económico gracias a una estructura mecánica más simple, y eso significa menos averías.

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¿Sabías que cualquier coche eléctrico, ya sea un Tesla, un Renault Zoe o un Nissan Leaf, tiene un 60% menos de piezas que uno de combustión? ¡Eso significa que el mantenimiento del vehículo eléctrico será mucho más sencillo y económico!

Si bien es cierto que el coste de la compra de un vehículo eléctrico es aún superior frente a los diésel y gasolina, debemos tener en cuenta muchos otros factores a la hora de valorar el cambio a un eléctrico.

¿Por qué? Porque, aunque el coste inicial de sacarlo del concesionario sea mayor, la diferencia de precio será compensada antes de lo que te imaginas.

Factores a tener en cuenta

Además del ahorro energético y de la sostenibilidad que aportan los vehículos eléctricos, también debemos tener en cuenta el coste de dichos vehículos. Y es que el coste global de un eléctrico es mucho menor y algunos de los factores que más influyen son:

  • El coste de la electricidad frente a la gasolina o el diésel: circular 100km con un eléctrico nos puede costar alrededor de 1€ con una tarifa supervalle. Totalmente impensable con uno de combustión, ¿verdad?

  • Las bonificaciones en el impuesto de circulación.

  • Las bonificaciones en zonas de estacionamiento e incluso zonas gratuitas y/o recargas gratuitas o a precios reducidos.

  • El mantenimiento, que es mucho más reducido gracias a la estructura técnica que cuenta con menos piezas, lo que proporciona costes de mantenimiento muy inferiores.

¿Sabías que las revisiones de un coche eléctrico (contando su mantenimiento y las posibles averías) suponen un ahorro de, aproximadamente, el 50% frente a uno de combustión? Si bien es cierto que los equipos de diagnosis de los eléctricos son más caros y se verán reflejados en la factura, al final el mantenimiento del vehículo eléctrico resulta mucho más económico.

Por lo tanto, las bonificaciones y el ahorro tanto en combustible como en mantenimiento hacen que la diferencia inicial de precio sea compensada en poco tiempo. Un eléctrico sale rentable siempre y cuando se realice una media de 15.000km al año –por el momento, hasta que los precios de compra se igualen a los de combustión, momento en el que serán rentables incluso con mucho menos kilometraje.

Ventajas del coche eléctrico

Un vehículo de combustión se caracteriza por tener cientos de piezas que se someten a altas temperaturas y pasan por una serie de desgastes mecánicos. Por el contrario, las piezas de un eléctrico no necesitan someterse a estos procesos, ya que hay menos sistemas implicados y se reduce en un gran porcentaje la posibilidad de averías.

Además, el hecho de no contar con embrague, filtros, aceite, bujías, bielas, caja de cambios, tubo de escape, turbo ni correa de distribución hace que su mantenimiento sea prácticamente inexistente :)

Por lo tanto, hablamos de una estructura mecánica mucho más simple y básica que nos garantiza muchas menos averías. No obstante, como cualquier máquina eléctrica, requiere del recambio de algunas de sus piezas y de un cierto mantenimiento, aunque sea mínimo.


Entonces, ¿cuál es realmente el mantenimiento del coche eléctrico?

Pues bien, existen partes comunes entre los vehículos de combustión y los eléctricos a los que también debemos prestar atención. Así pues, te damos una serie de consejos para el mantenimiento del coche eléctrico:

  • Los amortiguadores y la dirección

La dirección y el sistema de amortiguación de cualquier eléctrico no son muy distintos a los de vehículos de combustión y deberán ser correctamente cuidados y revisados para evitar posibles averías. Sí es cierto que entre dos modelos equivalentes de combustión y eléctrico, el eléctrico puede tener un peso mayor debido a las baterías, lo que puede implicar un poco más de desgaste.

  • El sistema de frenado

Se recomienda renovar el líquido de frenos de cualquier vehículo cada 50.000km aproximadamente. Pero otra de las ventajas de los eléctricos es que las pastillas de freno se pueden sustituir al cabo de muchos más kilómetros ya que duran más gracias al sistema de frenada regenerativa.

Y precisamente este sistema también ayuda a retrasar el desgaste de los discos de freno, ya que facilita que se reduzca el uso del freno mecánico, especialmente en zonas urbanas. Más de un taxista de VE utiliza las mismas pastillas de freno con más de 300.000km :)

  • El filtro del aire

Se recomienda cambiar el filtro del aire pasados los 15.000km en cualquier tipo de vehículo, ya sea diésel, gasolina, híbrido o eléctrico.

  • El líquido refrigerante de la batería

El líquido que usas en un VE es diferente al que usas en uno de combustión, ya que las baterías actualmente se pueden refrigerar de distintas formas: con fluidos de hidrocarburo, con agua, con una mezcla de agua glicolada, con aceite dieléctrico… Por lo tanto, cada líquido deberá revisarse según las indicaciones de la marca del VE en cuestión.

No obstante, según el fabricante y el modelo de coche, también existen otros modelos de refrigeración (por aire, por ejemplo), por lo que quizá no deberás preocuparte de esta parte del mantenimiento de tu VE.

  • Los neumáticos

Y, por último, como cualquier vehículo, también debemos prestar atención a los neumáticos, cuya rodadura debe ser superior a 1,6mm. Por debajo de esta cifra, el agarre disminuye y es necesario realizar un cambio de ruedas. Lo bueno de los eléctricos de tener más par de arranque lo tiene de malo al provocar un mayor desgaste de neumáticos si nos tomamos cada arranque como una competición ;)


Las baterías, el quid de la cuestión

Uno de los aspectos que más controversia genera alrededor de los vehículos eléctricos es en torno a sus respectivas baterías. La batería es el elemento más importante de los VE y, como propietarios, debemos procurar cuidar la batería con el objetivo de alargar su vida útil, ya que con el paso del tiempo tienden a desgastarse y a perder cierta autonomía.

No obstante, las baterías de litio tienen una vida útil de entre 10 y 15 años, con una autonomía que no debería sufrir pérdidas importantes durante los primeros 8 años. Además, teniendo en cuenta que el uso diario mayoritario en zonas urbanas no suele ser superior a los 30km, podríamos recargar cada 6 días con un coche de 200km de autonomía.

Una vez pasados estos 10 años, probablemente nuestro coche eléctrico necesitará un cambio de batería. Pero aquí viene el quid de la cuestión, y es que el gran hándicap de las baterías es su elevado precio, ya que actualmente suelen costar entre 10.000€ y 20.000€ según el modelo, cuyo precio aumenta a medida que aumenta la autonomía que ofrece. Por lo tanto, puede no compensar la sustitución de la batería.

Y es aquí donde se genera la controversia entre comprar un coche nuevo o sustituir la batería. Pero con el paso del tiempo se abren nuevas posibilidades en el mercado, como el alquiler de una batería nueva o el uso de baterías seminuevas a un precio mucho más asequible.

Pero para cuando hayan pasado estos 10 años y la batería de tu coche necesite un cambio, el mercado de vehículos eléctricos habrá crecido y evolucionado exponencialmente, con lo que el precio de las baterías nuevas habrá bajado considerablemente.

¿Y qué pasa con la batería antigua? ¿Contamina?

No, ¡para nada! Lo bueno de las baterías es que generan una gran cadena de valor ya que cierran su ciclo al agotarse su vida útil. Es decir, pueden ser reutilizadas bien para una segunda vida o bien recicladas en el 95% de sus materiales.

Cuando la batería de nuestro VE ha agotado su vida útil, eso no quiere decir que ya no tenga capacidad de almacenamiento de energía. De hecho, mantiene alrededor de un 70% de su capacidad original.

Así pues, una de las opciones más viables es utilizarlas para el almacenamiento de energía doméstica o de energía recolectada por placas solares y, de esta forma, alargar su vida útil durante 10, 20 e incluso 30 años más. Y otra opción sería reutilizarlas para almacenar energía para estaciones portátiles de recarga rápida, como ha desarrollado el Grupo Volkswagen.

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